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Cristianos firmes, constantes y decididos
27/05/2026
Evangelio: Mc 10,32-45
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban camino de Jerusalén y Jesús se les iba adelantando. Los discípulos estaban sorprendidos y la gente que lo seguía tenía miedo. Él se llevó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: “Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; van a condenarlo a muerte y a entregarlo a los paganos; se van a burlar de Él, van a escupirlo, a azotarlo y a matarlo; pero al tercer día resucitará”. Entonces se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte”. Él les dijo: “¿Qué es lo que desean?” Le respondieron: ‘Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les replicó: “No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?” Le respondieron: “Sí podemos”. Y Jesús les dijo: “Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado”. Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: “Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración introductoria:
¡Señor, tu ejemplo de humildad y de servicio es tan grande! Perdóname por las obras, las palabras, los pensamientos que he consentido y que no te han agradado. Te pido perdón por las veces que no he sabido servir a mis hermanos, por las veces que no he sido humilde ante los demás. Ayúdame a empezar este día con una nueva actitud y a demostrarte un amor sincero con las obras de caridad.
Petición:
Señor Jesús, concédeme imitarte siempre en el servicio y en la caridad humilde.
Meditación:
El evangelio nos dice que Jesús iba caminando delante de sus discípulos. Así es el Señor, Él siempre va delante de nosotros, guiándonos, preparándonos el camino, dándonos testimonio de lo que significa amar al Padre y cumplir su voluntad. El pasaje de hoy también nos dice que la gente seguía al Señor, pero lo hacía con temor. Ahora preguntémonos cómo es nuestro seguimiento de Jesús. ¿Nos parecemos en algo a la gente que iba detrás de Jesús? ¿Nos da miedo seguir al Señor con radicalidad? ¿Contemplamos con frecuencia el ejemplo del Señor que va delante de nosotros indicándonos el camino? ¿Nos atrevemos a seguirlo en todo? ¿Su amor nos hace sentirnos ciertos y seguros o todavía albergamos dudas respecto a Él? En la vida cristiana hay que caminar como Jesús, con paso firme, constante y decidido. No importa cuál sea el camino por el cual nos va llevando el Señor. Él tiene para cada uno un plan distinto, personal y maravilloso. Terminemos nuestra oración, diciéndole a Jesús: “Donde quiera que vayas, llévame siempre contigo Señor”.
Reflexión apostólica:
Para ser apóstoles en de Cristo basta dar nuestro “sí” en cada momento de nuestra vida, viviendo con la conciencia de que Dios nos creó para ser santos y que la santidad no es sino una respuesta de amor en cada momento del día, en lo pequeño y en lo grande.
Propósito:
Leer cada día un número del catecismo de la Iglesia católica para conocer mejor a Jesús.
Diálogo con Cristo:
Jesús, para conquistar a los demás para ti, es necesario primero dejarme transformar por ti. Estoy convencido de que mi apostolado, mis proyectos y todas mis obras, si no están respaldadas por una vida humilde y un corazón servicial, son vanos. Ayúdame a ser apóstol de tu evangelio por medio de la caridad.
«¡Sé valiente y constante!»